Diálogos Urbanos: Ciudades del Futuro

Entrevista a Mariana Brussoni: Riesgo y confianza a la hora de jugar

11 noviembre, 2025

IDUF

Limitar el acceso al juego al aire libre es peligroso. Hoy, los espacios principales donde se encuentran sin adultos son virtuales, con consecuencias masivas para la salud mental.

El tiempo libre está excesivamente estructurado y sobrecargado de actividades dirigidas. El juego es visto como pérdida de tiempo, y el juego al aire libre es cada vez menos común.

La Doctora Mariana Brussoni se especializa en juego infantil, desarrollo y riesgo. Es profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia Británica y directora del proyecto de investigación Human Early Learning Partnership del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Columbia Británica en Vancouver, Canadá.

Sus investigaciones recientes indagan sobre el juego infantil al aire libre y se centran en las percepciones de riesgo de padres, madres y educadores, así como en el diseño de entornos propicios para el juego al aire libre, con el objetivo de garantizar que niñas y niños tengan el tiempo, el espacio y la libertad para jugar al aire libre todos los días. Su investigación en el marco del espacio Outside Play Lab ha sido galardonada. Más detalles en https://www.outsideplay.org/

Durante su estadía en Argentina, Mariana Brussoni participó como conferencista del Encuentro “Ciudades y Sociedades Sostenibles”, organizado por el Instituto de Desafíos Urbanos Futuros (IDUF) junto a la CAF, en el marco de una investigación realizada por el IDUF sobre la autonomía de las infancias en la Ciudad de Buenos Aires.


1. ¿Podrías contarnos el proceso de cómo fuiste delineando tu objeto de estudio?

Cuando empecé mi carrera de investigación en prevención de heridas, la norma en el campo era mantener a las personas —particularmente a los niños— lo más seguras posible. El objetivo era prevenir cada lesión, incluso las menores, equiparando riesgo con peligro y considerando que ningún riesgo es positivo. Este enfoque bien intencionado no considera que, al limitar las oportunidades de juego riesgoso, hay consecuencias negativas para el desarrollo, salud y aprendizaje.

Como psicóloga del desarrollo, entendí que los niños necesitan oportunidades para explorar riesgos y prepararse para un mundo lleno de riesgos e incertidumbre. A través del juego riesgoso —trepar árboles, jugar a pelear, explorar sin adultos— cometen errores, aprenden de ellos, construyen independencia y resistencia, y se divierten mucho.

Esto me motivó a cambiar el enfoque no solo en prevención de lesiones, sino en la sociedad en general. Nos volvimos más adversos al riesgo como sociedad, disminuyendo oportunidades de juego riesgoso. Mi programa de investigación busca entender estos impactos y superar barreras que limitan el juego riesgoso.


2. ¿Le has preguntado a las personas con las que trabajás qué significa el juego para ellas?

Hemos trabajado en desarrollar una definición consensuada de juego a nivel mundial (publicación: https://link.springer.com/article/10.1186/s12966-022-01294-0 ). El juego está intrínsecamente motivado y autodirigido por el niño, por lo que actividades dirigidas por adultos no entrarían en esta definición.

Suelo comenzar mis charlas preguntando por recuerdos de juego de la infancia. La mayoría se relaciona con experiencias al aire libre, con riesgos y sin supervisión adulta. Esto ayuda a las personas a recordar el valor que esas experiencias tuvieron en sus vidas.


3. En el caso de incluir la perspectiva de los niños, ¿qué reflexiones surgieron?

Los niños quieren oportunidades para jugar y tomar riesgos. Hablan de la falta de espacios para pasar tiempo con amigos y desafiarse. Muchas plazas públicas tienen juegos “aburridos” para edades mayores.

Incluso niños de 3 años muestran conciencia del riesgo y habilidades de gestión del mismo cuando pueden explorar por sí mismos. Tenemos un artículo basado en una frase de un participante: “Me gusta aventurarme, pero no me gusta aventurarme sin tener cuidado”.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494420300633


4. ¿Qué prácticas contemporáneas considerás peligrosas aunque no se perciban así?

Limitar el acceso al juego al aire libre es peligroso. Hoy, los espacios principales donde se encuentran sin adultos son virtuales, con consecuencias masivas para la salud mental.

El tiempo libre está excesivamente estructurado y sobrecargado de actividades dirigidas. El juego es visto como pérdida de tiempo, y el juego al aire libre es cada vez menos común.


5. ¿Alguna situación te hizo repensar tus propios presupuestos?

Sí. Abordé inicialmente el juego desde la prevención de lesiones. Reconocer los problemas de este enfoque y su impacto negativo en los niños me llevó a cambiar mi perspectiva y comenzar un nuevo programa de investigación.


6. ¿Qué líneas de análisis creés importante profundizar?

  • Más investigación longitudinal sobre impactos del juego riesgoso.
  • Investigación colaborativa con comunidades diversas para entender contextos culturales.
  • Cómo hacer accesibles las oportunidades de juego riesgoso para niños con diferentes necesidades (movilidad reducida, autismo, etc.).

7. ¿El sector público tiene algún rol en esta problemática?

¡Absolutamente! El sector público define políticas, diseña ciudades y regula movimientos.

Ejemplos de políticas que limitan el juego libre:

  • Priorizar autos sobre personas.
  • Prohibir que menores de cierta edad estén sin supervisión.
  • Parques con equipamiento poco desafiante.
  • Escuelas que no consideran el juego al aire libre como forma de aprendizaje.
  • Ausencia de exigencia de espacio exterior en centros de cuidado infantil.
  • Aversión al riesgo en seguros que limita programas.

8. ¿Cómo influye la mirada de padres y madres sobre la ciudad en el acceso al juego libre?

Padres y madres supervisan y restringen fuertemente. Sus miedos influyen: secuestro, lesiones, daño por otros, juicio social. Como los niños han desaparecido de los espacios públicos, los adultos se vuelven menos tolerantes al juego ruidoso, espontáneo o no supervisado.


9. Desde tu experiencia entre Uruguay y Vancouver, ¿qué similitudes y diferencias ves?

Uruguay tiene una cultura más comunitaria respecto a los niños, lo que facilita que estén en la calle. Canadá es más individualista: los niños son responsabilidad exclusiva de los padres y los demás son percibidos como posibles amenazas. Canadá lleva décadas en modo de aversión al riesgo.

Vancouver, sin embargo, diseña la ciudad privilegiando transporte público y acceso a parques y escuelas en cada barrio.


10. En tu visita a Buenos Aires, ¿qué impresiones te llevaste?

Me decepcionó ver que la aversión al riesgo llegó también a la Argentina. Pero me alegró ver esfuerzos por buscar otras opciones, especialmente mejoras en movilidad peatonal, parques y espacios verdes.

Publicada en Revista Lúdicamente – Vol. 14 – Número 28 (2025)

Lic. Florencia Abraldes (IDUF)florabraldes@gmail.com
Lic. Geraldine Oniszczuk (IDUF)geraldine.oniszczuk@gmail.com
Dra. Valeria Llobet (CONICET/LICH-UNSAM)vllobet@unsam.edu.ar
Dra. Laura Frasco Zuker (CONICET/LICH-UNSAM)lfrasco@unsam.edu.ar